Hoy es el día de la visibilidad lésbica y yo tan tranquila, tan hetero por las calles, tan señoritinga, escondiendo mi esplendoroso y joven plumaje. Hoy, Jane tendría que haberse bajado del coche, cuando ha ido a recogerme, y haberme plantado un beso en mitad de la calle, paralizando el tráfico, asombrando a vecinos y foráneos, pero bueno, me conformo con que haya ido a por mí al salir del trabajo; cosa que NUNCA ANTES había hecho. Hoy todo ha empezado muy bien, pese a darme cuenta de que los días más soleados son aquellos en los que tengo turno partido. Jeje. Aún así, todo va bien, de momento. Las manos siguen con su tregua indolora, el t.o.c. aparece menos y no he recibido llamada de los jefes. El día no ha acabado, pero es un día cualquiera, aunque no debiera. Esto de descubrir que me siento un pájaro enjaulado (caged bird, arriba en el título) es enternecedor a la par que agotador. Es simplemente una queja, lo sé, porque soy una privilegiada, ¿no? Tengo salud, tengo amor, tengo trabajo y tengo un techo bajo el que cobijarme, pero yo no he venido a pasar por el aro. Vivir en otro país me convertiría en otra; seguramente en alguien más parecido a quien quiero llegar a ser. Tendría más contacto con las corrientes culturales a tiempo real, satisfaría mis inquietudes e incluso podría compartirlas con más de una persona. Hablaría otro idioma, fotografiaría otros paisajes y, probablemente, podría ser un poco más feliz, dentro de la inmundicia general en la que todo ser vive. Pero aquí soy un pájaro enjaulado sin poder volar, ni tan siquiera planear, porque este país es muy pequeño para las cosas que sueño.
TU VISIBILIDAD ES MI LIBERTAD. HAZTE VISIBLE. SEAMOS LIBRES.