miércoles, 14 de julio de 2010

ENTRADA



Ya todo gira a su alrededor.
Sus ojos, que parecen de un marrón común pero que en realidad son de un verde tímido, me miran profundamente y me dicen cosas, y yo intento descifrar los mensajes encriptados bajo las oscuras cejas, pero de repente, un pestañeo, desarticula toda intención de comprender su lenguaje.
Aprieta los labios, líneas paralelas casi inexistentes aunque de forma definida, cuando se enfada y yo me vuelvo una niña vulnerable que recibe la regañina con la vista perdida en su boca, a sabiendas de que un beso que se aproxima nos volverá de nuevo cómplices.
A veces, cuando duerme, la miro durante un rato, observando sus gestos, y disfruto del placer de sentir su respiración y su calor.
Yo no soy la misma, ni el mundo que he conocido, ni los acordes de las canciones, antes malditas.
Porque ya todo gira a su alrededor.