Definitivamente, esta es mi película favorita de todos los tiempos; siento desbancar a Gilda y su movimiento de melena pero siempre voy a ser más oscuramente tierna que deslumbrantemente sexy.
Tenía pensado escribir más adelante, porque la verdad es que aún no me apetece demasiado gastar la energía de mi estúpida mano derecha en soltar mierda o comunicarme con la inmensidad de un universo llamado red, pero la necesidad de darle forma a todas las frases que he ido pensando en estos días y convertirlas en un texto me ha podido.
¿Tú eres de Todos los Santos o de Halloween? Eso es lo que he tenido que escuchar repetidas veces en los telediarios durante toda la semana; se acerca el 31 de Octubre y, a estas alturas, la pregunta se ha hecho tan famosa como el "¿Estudias o trabajas?" que tanto sirvió para entablar conversaciones o sucedáneos. Defensores de las fiestas patrias, se rasgan las vestiduras porque no es cosa nostra eso de disfrazarnos para celebrar el día de los difuntos, sino llevar flores (en peregrinación masiva) al cementerio, limpiar las lápidas de nuestros seres queridos y, tal vez, disfrutar de unos Huesitos de Santo que ya empiezan a estar presentes en todas las pastelerías. Lo demás es una "americanada"; una fiesta pagana importada por los yankis que sirve de excusa para gastar en tiempos revueltos y emborracharse aprovechando el descanso del puente. Yo digo que siempre es mejor ir a una corrida de toros, que es de verdad nuestra fiesta, que más que diversión una noche del año, produce dolor y muerte a un ser vivo y que, no nos sintamos americanizados por un día en concreto, cuando alguno pasa media vida en el Mc Donald´s.
Celebro Halloween porque me gusta la idea de adoptar tradiciones anglosajonas que no atenten contra la vida y la libertad, porque tiene un significado metafísico muy importante para mí y porque soy amante de los disfraces y las caracterizaciones. Todo lo bueno que rechacemos nos hará menos.
http://es.wikipedia.org/wiki/Halloween
Por si alguien se interesa en conocer un poco más el origen y los motivos.
Dejando el tema de justificar mi aprecio por la herejía, me apetece escribir sobre nada en concreto pero haciendo un resumen. Estos días han sido como el trayecto de una montaña rusa; unas horas en lo alto y otras tantas en lo más bajo, casi rozando las alcantarillas. Supongo que es lo que me espera hasta que vomite toda la rabia y logre, por fin, conseguir la tranquilidad y la paz de alejarme de mis demonios y acercarme a mis arcángeles. Creo en ellos y ellos creen en mí.
En una conversación que se ha dado también en estos días, reflexionando sobre los tipos de relaciones, descubrí que había tenido todas las que nombraba.
La relación con fecha de caducidad; ésa que sabes que va a acabar porque esa persona no reúne lo que quieres pero que la continúas por... inercia, mismamente.
La relación en la que temes que llegue el fin porque es lo que buscas y, te acojona tanto que se acabe, que pasas la mitad del tiempo estropeándola, saboteándola o simplemente no disfrutándola como deberías.
La sadomaso, que es ésa en la que la pareja se hace daño mutuamente, en una guerra constante por mantenerse por encima cueste lo que cueste, pero que no se termina porque se acostumbran al dolor y a ser felices en comunión con él.
La relación física que, como bien indica su nombre, no trasciende más allá de las fronteras de los poros y los bajos instintos, dejando aisladas las posibilidades de tomar en cuenta algo (tan innecesario) como los sentimientos.
En estos días también he recibido el apoyo y la serenidad de la experiencia; la sensación de sentirme plena aunque me falten muchas cosas, de creerme protegida e incluso mimada. Y doy las gracias porque, a veces, aunque no brote sobre mí el maná, me reconozco con suerte.