domingo, 21 de noviembre de 2010

Domingos en Málaga

Aunque parezca que va a caer la de dios, la lluvia se contiene y deja el rastro del intento para que yo le saque una foto. De camino, va oscureciendo mientras el tono rosa chicle arremete contra el gris tormenta y me deja mirando al cielo como una tonta.










Se puede hacer el silencio y dejar que los colores hablen.





Y cuando llegamos, nos sentamos en el mismo sitio de siempre. Es nuestro, porque incluso nos lo ofrecen. Degustamos el tunecino, nos comemos a cucharadas los piñones y miramos la gente pasar. Estamos a gusto. Es cierto eso de que puedo ser yo, con toda mi rabia elegante y mis bucles verbales. Me entiendes y si no, preguntas.


Hay luna llena y asoma a través de lo que algún día fue una ventana. Nos paramos y admiramos el marco con fascinación casi licántropa. Esta es una de las escenas que voy a guardarme, para cuando la carne se vaya y se queden los momentos.