miércoles, 17 de noviembre de 2010

No te preocupes porque un día no tendré noticias tristes asomando en el pestañeo, ni el mentón bajo por el peso del desánimo. Te prometo que me voy a reir de todo y contigo, porque sé que vendrán días de abundancia y por sobrarme hasta me sobrará la risa. Esos días sólo voy a escribir para no olvidarme de nada, para que me mires de esa forma y luego quieras venir a acariciarme la cara y digas, tal vez, que soy muy ingeniosa, o que relato muy bien o que te encanta leerme. Tengo todo lo que quería menos la cartera y una palmada en la espalda, pero no por eso asiento con la cabeza y encajo el golpe, aunque lo hago muy bien si fuera necesario.
Mi fortuna está al llegar...


No importa que naufrague, hoy nadé otra vez.