No te preocupes porque un día no tendré noticias tristes asomando en el pestañeo, ni el mentón bajo por el peso del desánimo. Te prometo que me voy a reir de todo y contigo, porque sé que vendrán días de abundancia y por sobrarme hasta me sobrará la risa. Esos días sólo voy a escribir para no olvidarme de nada, para que me mires de esa forma y luego quieras venir a acariciarme la cara y digas, tal vez, que soy muy ingeniosa, o que relato muy bien o que te encanta leerme. Tengo todo lo que quería menos la cartera y una palmada en la espalda, pero no por eso asiento con la cabeza y encajo el golpe, aunque lo hago muy bien si fuera necesario.
Mi fortuna está al llegar...
No importa que naufrague, hoy nadé otra vez.