Mi mayor anhelo es capturarte; encerrarte y que quedes cautiva en mi retina después de tomarte instantáneas con el pestañeo acelerado, para recordarte cuando no estés cerca, para llevarte conmigo aunque te niegues a acompañarme. Seré castigada por desearte tanto, lo he asumido... Voy a pasar la penitencia entre tragos agridulces y el nudo de tus preciosas piernas; podré soportarlo.