viernes, 3 de diciembre de 2010

I WANNA DO BAD THINGS WITH YOU

Suenan los dados al caer en el tablero, miro, es una buena partida. Me arriesgo. De eso se trata todo, de arriesgar, de no dejar el culo quieto y no aprovecharse del amor y la compasión intraumbilical de mamá para reestablecer el orden. Yo apuesto. Me desnudo y me abandono al juego. Es lo que tiene no ser una cobarde de mierda, aunque no recuerdo el día en que me hice valiente; sé que no nací así. Vine llena de plagas y agujeros negros y me importó tan poco la vida, que usé la soga más cercana para enrredarme en ella y poner fin al principio. Me salvaron, así que me creo con suerte, en el fondo. Siempre acabo encontrándome con un ángel, aunque no crea en ellos. Debo ser una niña mimada en los altos planos de conciencia, por eso me permito el lujo de seguir moviendo ficha.