Aunque ahora tengas que saltar la reja para llegar a la piscina, algún día tendrás la llave. El día a día tiene millones de metáforas escondidas en nuestro comportamiento, por muy común que a nosotros nos parezca. Sólo hay que mirar con los ojos de los ojos. Yo creo en las señales, aunque no sepa quién las envía. Las veo y ver es creer. Las mañanas de terciopelo están por llegar; apúntalo, es mi profecía.