28.
28 no son nada...
No sabes lo que te espera...
Pero luego todo es más fácil, luego todo es mucho más fácil.
Llegar a los 30 es sólo cumplir dos años más, pero no es estar fuera de juego.
A esa edad se tienen los mejores orgasmos y empiezan a pasar cosas más interesantes.
¿De verdad?
El día del cumpleaños no se debería trabajar. Podría estar prohibido tener que madrugar para, encima, hacer un turno partido que me devuelva a casa a las diez y media de la noche. Estaría mejor levantarse a las tantas, desayunar con la parsimonia de un camaleón y tomar el sol hasta que sea mediodía. Ir a comer a algún restaurante cerquita del mar y tomar café después, para continuar la tarde haciendo compras poco prácticas pero reconfortantes. En realidad me conformaría con tener a mi madre al lado; pasar el día con ella, haciendo cosas comunes y rutinarias y que por la noche, a eso de las 11 (hora canaria), volviese a relatarme los hechos de mi nacimiento con las mismas palabras que empleó el año pasado, y el anterior, y el anterior al anterior... Una cosa por otra. No se puede tener todo, ya lo sé. No soplaré velas, porque no habrá tarta, pero reconozco que me haría ilusión. Eché de menos celebrarlo bailando, pero sé que tampoco procedía porque, últimamente, no hay mucha motivación para trasnochar, bailar, celebrar algo, así que una cena en un sitio agradable, un cocktail más tarde y vuelta a casa. Un año más y un año menos, según se mire. No tengo una visión demasiado positiva sobre hacerse mayor, sobre crecer, pero sin llegar si quiera a rozar el síndrome de Peter Pan. Simplemente, me veo con muchas inquietudes, con muchas teorías sin práctica, con pocas arrugas y con ropa más bien de púber que de jovencita en edad de merecer. Yo me veo así; joven y con mucho tiempo por delante. Es verdad que he pasado la mayor parte de mi vida menospreciándome, creyéndome incapaz, infravalorándome y, aunque quiera aparentar que eso es un monstruo vencido, de vez en cuando asoma los dientes para hacerme llorar como una niña pequeña. Es cierto, yo también tengo que pulir algunas cosas que suponía haber dejado atrás. Pero sólo tengo un año más y llevo mucho camino adelantado, así que siempre estoy a un paso de resolverlo, por suerte cada vez más cerca. Todo lleva un proceso y para mí las cosas ruedan más lento, más despacio para saborearlas mejor; las derrotas y las victorias. 28 no son nada, probablemente, aunque me parezcan un mundo. Es sólo una cifra relativa a una fecha, nada más y nada menos.