jueves, 23 de junio de 2011
Time can change me, but I can´t change time...
Me he dado cuenta de que la belleza es una especie de estación de paso donde la mayoría de los transeúntes se detienen y aunque estoy descorazonada por pertenecer a una generación tan culturalmente vulgar y conformista, entre otras cosas, es ahora es cuando mejor me siento; con todos mis defectos y virtudes, con mi peso, mi estatura y mi pelo. Así que en vez de mirar tanto hacia fuera y analizar, estudiar y observar al resto de entes mundanos, me entretengo mirándome a mí misma, en cada superficie reflectante con la que me cruzo, porque todo está tomando nuevas formas. Las miradas, la piel y en general toda la envoltura y el relleno de este vehículo a través del que existo y actúo. Es mágico. Hasta la textura de las caricias está cambiando y juraría que tengo las mismas manos.