Vaaaale, voy a respirar. (...)
Ayer tuve un día malo, ¿qué le vamos a hacer? Hoy estoy más tranquila.
He desayunado bien y ya he puesto chill out en la oficina, después de demostrar a mi jefa que, además de rendir más de lo que ella cree, puedo desempeñar las funciones de guardaespaldas, así que el día puede empezar.
Es increíble cómo un insecto tan pequeño puede generar tanta aversión, pero es normal que las cucarachas salgan al solecito; ellas también tienen derecho a disfrutarlo, que han pasado un invierno de aguas mil tan duro como nosotros los pseudohumanos y ahora que el calor aprieta, no hay quien se quede en casa por las noches...
¡Por fin es viernes!