jueves, 21 de octubre de 2010

Más mala que los perros

A la pregunta "¿Cómo pueden gustarte tanto las mujeres?" Siempre suelo responder: "No tengo ni idea, pero me gustan todas" (vale, a ese TODAS hay que leerle la letra pequeña, pero no voy a desglosar). Lo de que soy una lesbiana en potencia puede sonar absurdo, pero si digo que cada día lo soy más tiene su lógica. De antemano quiero anunciar a los cuatro vientos y a los cuatro puntos cardinales de mi patria, que ninguna podría arrebatarle el trono a la queridísima reina de mi minicastillo, pero es obvio que, como admiradora infatigable de la belleza, sigo teniendo ojos.
Una de estas tardes en las que no haciendo nada a veces hago mucho (esto tiene letra pequeña también), descubrí en un blog unas sugerentes fotos. No, no lo encontré por que sí; estaba buscando un libro sobre Kamasutra lésbico que ví hace mucho tiempo y que QUIZÁ querría comprar, y de repente topé con unas instantáneas que hacían referencia a mi búsqueda. Esto, sin duda, ya no podría superar al libro.
















¿Quién necesita un libro ahora mismo con aburridas y feas ilustraciones y un texto que causa sopor? - Me dijo mi subconsciente. - Sigue viendo estas fotos.


Y le hice caso porque, ¿quién soy yo para discutir mientras tengo algo como esto apareciendo en mi pantalla a golpe de click? Nadie...

Después de tomar apuntes, fui a por un vaso de agua. Hay quien no entienda que una simple imagen pueda transmitir tanto, pero lo cierto es que yo acabé *más mala que los perros y entendí que este hecho es uno de los que me hacen sentir más humana y también más animal. Para mí el sexo es un arte y, como arte, debe ser respetado y admirado tanto como las mujeres, que son ese gran universo latente bajo mi propio sistema solar.

*Más mala que los perros = Muy malamente. En estado de cuasidescomposición. Acabada. De resaca. Con dolores menstruales. Salida. Resfriada.

Gracias G. por la revelación de confiar en mí.