lunes, 21 de febrero de 2011

Estoy por estar. No debería haber tomado la pastilla por la mañana. Me zumban los oídos y tengo mareo. Me duermo. No articulo bien las palabras, las frases, el énfasis de una vendedora de zapatos extraños. La gente lleva muecas en la cara. Pasan rápido. Tengo ganas de tumbarme sobre el mostrador después de arrancarme las manos, de meterlas en una licuadora o en aceite hirviendo para poder justificar tanto dolor.

Cerrar la boca. No quejarse.