miércoles, 9 de marzo de 2011

Llueve

Anoche dormí sin Jane, así que no he dormido bien; no he dormido apenas. Sé que últimamente puedo resultar un poco demasiado pastelosa, prometo ir reduciendo la dósis poco a poco para no empalagar. Es cierto que me he acostumbrado a estar en la cama con ella y, después de un año, nos hemos separado en muy pocas ocasiones y por causas de fuerza mayor, así que abrazarnos mientras dormimos se ha convertido en un hábito muy saludable que genera mono si no se tiene.
Esta semana casi no nos vemos; tengo turno partido y vuelvo tarde a casa. Las mañanas son tediosas, aunque por suerte puedo usar el portátil en esta tienda. Hoy llueve y hace frío, no sé cuándo acabará el invierno este año, pero creo que ya va siendo hora, aunque cuando llegue el verano en Torre del Mar desearé que termine lo antes posible. Aquí las temperaturas pasan de un extremo a otro, claro que yo estoy acostumbrada a ver pasar los meses sin estaciones, teniendo casi siempre los mismos grados marcando en los termómetros.
Esto de tener túnel carpiano y teclear tan rápido va pasándome factura; tengo que tomar una pausa cuando me canso demasiado, que es a menudo. Al final va a ser verdad eso de que tanta masturbación no es buena, pero no porque vayas a quedarte ciega, sino manca. Tiene guasa, he sido castigada. Debí saber que era pecado sentir tantísimo placer conmigo misma y procurárselo a otras (que no eran muchas, todo sea dicho). Así que hoy también dejaré la moto y cogeré el tranvía, que ya fue bastante volver una noche a casa descompuesta y sin novia.